Camilos de Chile
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                                Testigos de la caridad camiliana en el pasado y el presente.

                                __CAMILIANOS PADRES
                                CON REACTIVIDAD ENDOBLASTA

                                P. Luigi Pisetta (1922-2010), capellán, animador de peregrinajes a Lourdes.
                                “… Amado y estimado por todos; su presencia ha sido un ejemplo viviente de
                                como la fe puede ser presencia humilde, tenaz, continua; ha adquirido mucha
                                estima entre creyentes y no creyentes… se movía con el entusiasmo de un niño y la dedición de un hombre altamente espiritual…”. Se caracterizaba por la devoción a la Virgen, hizo más que 170 peregrinajes a Lourdes desde el 1951 al 2010, donaba imágenes de María y fundó un santuario mariano llamado: “Madonna de las Gracias”.
                                “Su quehacer es aquello de una persona muy mansa, su voz es dulce, flébil,
                                cantadora. En el fondo, se ve la existencia de una inteligente argucia, que se
                                expone con una feliz confidencialidad”.

                                P. Antonio Tempera (1926-2010), capellán pediátrico, pintor.
                                Persona muy sensible, tuvo un gran don artístico y estético, sus cuadros han
                                sido evaluados y apreciados por críticos. Se caracterizó desde joven por su
                                confianza en los demás, sobre todo en los jóvenes; ha amado mucho a los niños enfermos sabiéndolos acompañar incuso a una muerte humana.

                                P. Giuseppe Bressanin (senior) (1925-2010), capellán, formador.
                                Expresaba, incluso en el físico su naturaleza de persona serena, tranquila,
                                tolerante, buena, disponible, acogedora, paciente. Por esto se hacía querer por
                                los cohermanos, que con gusto lo aceptaban en la función de superior. Su trato de caballero y gentileza era bien coronado por el hábito religioso que él
                                siempre tenía con gran dignidad. Era una persona inclinada instintivamente a
                                ayudar y un sacerdote que para todos tenía una bendición y una buena palabra. Era buscado por muchos por una confesión o un acompañamiento espiritual. Con su trato manso y gentil sabía ponerse en relación con todos, personajes famosos como gente del pueblo.

                                P. Aldo Tellatin (1926-2010), capellán.
                                Su vida es un elenco ordinado de transferencias desde un hospital al otro de
                                la región Lombardo Veneta. ¿Cuántos enfermos ha encontrado? ¿Cuántos ha
                                consolado? ¿Cuántos ha conducido al descubrimiento de un Dios Padre
                                Misericordioso que a todos atiende y perdona? Tampoco él lo habría sabido
                                decir. Es la clásica figura del camiliano capellán hospitalario, entusiasta,
                                tenaz, siempre listo a contestar a la llamada también nocturna, como un soldado en trinchera que brinca al alarme. Apegado al deber, no se dejaba influenciar por nadie si se trataba de cumplir su compromiso. Y lo hacía con competencia y con familiaridad, conociendo perfectamente el ambiente y las personas que en ello trabajaban y los problemas bioéticos implicados. Era entusiasta del apostolado en hospital que se había vuelto su mundo, era satisfecho y orgulloso de su carisma. En esto era ayudado por una extraordinaria naturalidad en el tejer relaciones y hacer amistades, vínculos que duraban en el tiempo. Era una persona simpática, de buen humor, de óptima compañía. Hacer la visita en el servicio no era un simple cumplimiento formal, sino una pasión. Otro amor era la música litúrgica, se ponía al armonio y tocaba en la iglesia. En la iglesia sin embargo, estaba mucho también a orar, una oración que ha crecido junto con su espiritualidad delicada y profunda. Recogía ofertas para las misiones e iba a visitar personalmente a su casa a los benefactores para conocerlos y se recordaba de ellos uno por uno.

                                Santos de la caridad a los enfermos

                                 
                                ANTONIETTA

                                El cuidado de los enfermos ocupa un lugar privilegiado en el mandato que Jesús ha dado a los discípulos y que hoy da a cada uno de nosotros que caminamos para ser cada vez más suyos.
                                Casi todos los enfermos del Evangelio sanaron después que alguien los
                                presentaba a Jesús. Él es el verdadero médico de las almas y de los cuerpos y
                                nos pide seguir su misión a través de la oración y la caridad vivida días tras
                                días.
                                Para el enfermo poseer el Reino significa entregarse al amor y ver también el
                                momento difícil con ojos nuevos.
                                Señor, hoy, tantos hombres y mujeres que viven el momento del dolor y de la
                                prueba se dirigen a nosotros y a nuestras oraciones y nosotros los presentamos a ti y te decimos: “Los que amas están enfermos, ven pronto a sanarlos y a liberarlos”. Jesús en la ternura hacia los enfermos y en el anuncio del Reino nuevo no dudaba en vivir intensos momentos de unión con el Padre suyo. También nosotros somos llamados a vivir la intensidad de la oración personal y de grupo para presentar al mundo el Amor misericordioso de Dios en el mundo del sufrimiento.
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